viernes, 14 de diciembre de 2012

 
   -Por orden del Rey se expulsan de sus dominios a todos los extranjeros y sus familias, negros chinos, moros, judíos…etc. No importa el tiempo que haga que residen en sus tierras. Tienen de plazo hasta el día uno del nuevo año.




Los extranjeros quedan sorprendidos y desconcertados de la decisión real; van de corro en corro inquietos pidiendo ayuda y colaboración de sus vecinos:

-¿Habeis escuchado?. Nos echan de este pais.

-¿Y que hacemos si mis hijos han nacido en estas tierras?. ¡Esta es su patria!.

-Yo no conozco ni otras tierras, ni otro Rey.

-Y, ¿que haré con mis nietos?, son hijos de un soldado del Rey. ¿De donde son?, de este país o  extranjeros. ¡Que desgracia ha caído sobre mi familia por mi culpa!.


   Continuara...

     Desde la plenitud... Chus.



jueves, 13 de diciembre de 2012



-Que Rey tenemos, nos trae ahogados de impuestos.



-Todo lo quiere para el, es un egoísta.

-Si, y mientras, nosotros solo tenemos miseria.

El harapiento, rascándose la cabeza, también expone su queja.

-¡Solo tenemos piojos que rascar!…

Así es el diálogo que se mantiene en las plazas de los pueblos, y lo que en principio eran voces temblorosas, acaban por escucharse desafiantes y amenazadoras.

-¡Pues no le haremos caso!.

-Yo no pienso obedecer.

-¡Que se quede con todo!.

-Ya no podemos pagar.



A lo lejos se escucha la voz del pregonero que sorprende a las gentes en la plaza…



   Continuara...

       Desde la plenitud... Chus.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

 

   Cuando, de pronto, escucha una voz recriminándole su proceder y egoísmo. El Rey busca al impertinente que a tanto se atreve, cuando repara, que el osado es su propia conciencia que le esta diciendo:

-¿Estas obrando bien?.

A lo que el Rey responde:

-¡Si!, si no me traen nada de su propia voluntad, si no cuidan mi reino, ya no me alaban ni vitorean…

-¿Algo les ocurrirá?.

-Si, ¡que ya no les gusto!.

-Tienen hambre, y sus casas, ¡como están!.

-Les esta bien empleado, si ya ni siquiera dicen a mi paso: ¡viva el Rey!. Y, cuando me asomo al balcón se esconden como ratas y cierran las puertas y ventanas de sus casas para no verme.

Se aleja el Rey con las manos cruzadas a la espalda y la cabeza inclinada, pensativo y cabizbajo.



Continuara...

Desde la plenitud... Chus.


martes, 11 de diciembre de 2012

 

    El Rey manda que se presente ante él su alguacil y le dice: 

-Envía a unos emisarios por todos mis dominios para que pregonen un bando real, informando al pueblo de mi decisión de expulsar a los extranjeros que habitan en mi reino, que salgan de inmediato de él.

El alcalde que todavía sigue en presencia del Rey, no puede contener su indignación y exclama:

-¡Majestad!, ¡sus impuestos son los mas elevados y, ademas hacen los trabajos mas duros!.

El Rey, mirándole  con rabia le ordena, apuntándole con el dedo, para no dar lugar a replica.

-¡He dicho que fuera, y les doy de plazo hasta primero de año, y no quiero que se hable mas del asunto!.

Los que todavía se encuentran delante del Rey responden sumisos:

-A sus ordenes, majestad.

Y salen de su presencia inclinando la cabeza con respeto y de espaldas a la puerta.

El Rey se queda solo, y de nuevo se sumerge en sus pensamientos que solo hablan del problema que tiene con sus súbditos.



Continuara...

Desde la plenitud... Chus.


lunes, 10 de diciembre de 2012

 

  Este se presenta ante el Rey y haciendo una reverencia:

-Majestad, aquí me tenéis.

El Rey le mira severo y ordena:

-Doblaras los impuestos, y los que no tengan dinero para pagar que los soldados les quiten los cerdos, las gallinas, las patatas; todo lo que sea de su propiedad, ¡hay que ser duros con ellos!.

El recaudador, poniendo cara de espanto, responde a su Rey:

-Os serviré fielmente majestad, pero necesitare protección.

El Rey, elevando fuertemente la voz, llama a su capitán.

-¡Capitán! ¡Capitán de mi guardia!.

El capitán, creyendo en peligro a su monarca, se presenta ante el desenvainando la espada.

-Majestad, ¿que ocurre?.

-Guarda la espada y escoge una columna de mis mejores soldados para que protejan los recaudos reales y al recaudador.

El capitán, haciendo el saludo militar, se despide del Rey taconeando con fuerza:

-Así se hará majestad.



   Continuara...

      Desde la plenitud... Chus.



sábado, 8 de diciembre de 2012

 
  El alcalde, sin poder contener su disgusto y sorpresa, responde:

-¿Mas duras?, Majestad, si no podemos cumplir las que tenemos, si ya las gentes no tienen  ni alegría.

El Rey sin deponer su actitud, exclama:

-¡Sí, más duras!. Daré orden al recaudador de subir los impuestos.

El alcalde, mirando al Rey, se atreve a pronunciar una queja:   

-Majestad, si no tenemos dinero ni para comer, no podemos arreglar las calles, ni las escuelas. Ya ni siquiera se escucha a los niños cantar en la plaza, ¡tienen hambre!.

El Rey, alzando la voz y haciendo caso omiso de las palabras del alcalde, ordena:

-¡Que venga el recaudador!.




   Continuara...

       Desde la plenitud... CHUS.


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